Yoga y suelo pélvico: ¿Puede la esterilla fortalecer tu centro de energía?
MyPelvi te explica si el yoga, por sí solo, es suficiente como entrenamiento del suelo pélvico para activar tu centro.
Katharina Heilen · 7 de enero de 2026

Ya sea como un equilibrio suave para el día a día, como método para gestionar el estrés o como entrenamiento corporal integral: el yoga entusiasma a mucha gente en todo el mundo. Pero lo que muchos no saben es que el suelo pélvico también suele estar presente en el yoga, ya sea de forma consciente o inconsciente. Y ahí es donde la cosa se pone interesante, porque el suelo pélvico es más que un «compañero silencioso». Es fundamental para la continencia, la postura, la estabilidad y el equilibrio interior, tanto físico como mental. Pero, ¿basta con el yoga para entrenar esta musculatura de forma específica? MyPelvi te explica cómo el yoga puede influir en tu suelo pélvico, qué ejercicios son recomendables y en qué debes fijarte, y si el yoga por sí solo es suficiente como entrenamiento del suelo pélvico para activar tu centro.
¿Qué tiene que ver el yoga con el suelo pélvico?
El suelo pélvico es una estructura muscular formada por varias capas que se extiende a lo largo de la pelvis como si fuera un trampolín. Estabiliza los órganos, ayuda a mantener la continencia y juega un papel fundamental en la postura, la respiración y la estabilidad del tronco. Lo que muchos no saben es que, al practicar yoga, esta zona se activa de forma habitual.
Cómo influye el yoga en el suelo pélvico
✓ Activación indirecta: en muchas posturas de yoga, el suelo pélvico no se contrae directamente, sino que se trabaja de forma indirecta al actuar sobre el centro del cuerpo. Sobre todo en ejercicios que se centran en la postura erguida, el equilibrio o la respiración controlada, el suelo pélvico forma parte de la cadena muscular.
✓ La respiración es la clave. La respiración consciente y profunda del yoga (sobre todo junto con la respiración diafragmática) influye en el suelo pélvico. Al inspirar, el diafragma desciende y, con él, también el suelo pélvico. Al exhalar, el suelo pélvico puede tensarse ligeramente por reflejo. Si entiendes esto y lo aprovechas de forma consciente, el yoga te puede ayudar a mejorar tu percepción corporal y tu coordinación.
✓ Relajación en lugar de solo tensión. Mucha gente asocia el entrenamiento del suelo pélvico sobre todo con la tensión. Pero la capacidad de soltar también es clave, sobre todo en casos de suelo pélvico hiperactivo o tenso. El yoga suave puede ayudar a fomentar esta relajación.
Lo que el yoga no hace
✕ No fortalece los músculos de forma específica. El yoga no es un entrenamiento de fuerza estructurado para el suelo pélvico. La actividad muscular suele ser demasiado escasa para fortalecer el suelo pélvico de forma específica, sobre todo en casos de problemas como la incontinencia, la inestabilidad o después de dar a luz.
✕ No es una intervención terapéutica. En caso de problemas funcionales o estructurales del suelo pélvico, el yoga no sustituye a un programa de entrenamiento personalizado. El yoga puede ayudarte a tomar conciencia del suelo pélvico, mejorar tu coordinación y fomentar la relajación.
Pero si quieres fortalecer el suelo pélvico de forma específica o tratar molestias concretas, necesitas un entrenamiento especializado en esta musculatura profunda, como, por ejemplo, el entrenamiento con la silla MyPelvi.
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¿Está bien o es demasiado?
Yoga con problemas del suelo pélvico El yoga se considera una práctica suave, consciente y beneficiosa para la salud, y eso es cierto en muchos casos. Pero si tienes problemas en el suelo pélvico, como prolapsos, incontinencia o dolor en la zona pélvica, hay que tener cuidado.
Ten cuidado con estas asanas
✕ La postura del barco (Navasana), las planchas de larga duración o los ejercicios intensos para los abdominales, ya que generan una gran presión intraabdominal que puede afectar a un suelo pélvico debilitado o ya sobrecargado.
✕ Posturas invertidas como la postura sobre los hombros (Sarvangasana), el arado (Halasana) o la postura sobre la cabeza (Sirsasana), ya que estas posturas desplazan el peso hacia el suelo pélvico y pueden aumentar la presión.
✕ Movimientos de salto o transiciones dinámicas entre posturas, ya que los cambios bruscos de presión y los impactos pueden irritar aún más las estructuras inestables del suelo pélvico.
✕ La sentadilla profunda (Malasana), ya que, aunque tiene un efecto relajante, puede resultar contraproducente si ya tienes un prolapso o inestabilidad del suelo pélvico, sobre todo si no la haces bien o la mantienes demasiado tiempo.
✕ Asanas con gran inclinación hacia atrás (p. ej., la cobra, la rueda, el camello), ya que las flexiones hacia atrás intensas estiran la parte delantera y pueden ejercer presión sobre la pelvis a través de los músculos abdominales.
Estas asanas pueden tener un efecto positivo en el suelo pélvico
Sobre todo los ejercicios que fomentan la respiración abdominal profunda y que van acompañados de una exhalación consciente pueden ayudar a coordinar el movimiento natural de subida y bajada del suelo pélvico con el diafragma.
Las asanas que alargan la columna de forma saludable suelen favorecer también una contracción refleja del suelo pélvico, sin ejercer presión directa sobre los órganos pélvicos. Los estiramientos suaves de la zona de la cadera y la pelvis pueden ayudar a que los aductores tensos, los flexores de la cadera acortados o los glúteos rígidos recuperen su función.
El yoga puede ser de gran ayuda para los problemas del suelo pélvico, sobre todo si los ejercicios se adaptan a tu situación particular y se centran en la percepción, la respiración y el alivio. Para una activación específica y estructurada de la musculatura del suelo pélvico, un entrenamiento especialmente diseñado para ello, como el de MyPelvi, puede ser un complemento muy útil.
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¿Yoga o pilates? ¿Qué es mejor para el suelo pélvico?
Tanto el yoga como el pilates se consideran formas de entrenamiento suaves que mejoran la conciencia corporal, la postura y la musculatura profunda. En principio, ambas pueden tener un efecto positivo en la musculatura del suelo pélvico, aunque de formas diferentes. Por eso, lo importante no es preguntarse «¿qué es mejor?», sino más bien «¿qué se adapta mejor a tu objetivo y a tu cuerpo?».
Qué puede aportar el pilates al suelo pélvico
El pilates se basa en un concepto de entrenamiento preciso que se centra específicamente en la musculatura profunda del tronco (que también incluye el suelo pélvico). Mediante movimientos controlados, respiración consciente y la activación de la llamada zona «Powerhouse» (formada por el suelo pélvico y los músculos profundos del abdomen y la espalda), el suelo pélvico se integra de forma específica en muchos ejercicios.
¿Qué puede hacer el yoga por el suelo pélvico?
El yoga fortalece el suelo pélvico más bien de forma indirecta: a través del trabajo respiratorio, la conciencia postural y las técnicas de relajación. El yoga puede resultar especialmente útil en casos de suelo pélvico hiperactivo o tenso, ya que ayuda a reducir la tensión y a sentir mejor el centro del cuerpo. Sin embargo, el yoga no es una forma de entrenamiento específica para el suelo pélvico, ya que la activación muscular suele quedarse por debajo del umbral necesario para el desarrollo muscular estructural.
El yoga y el pilates pueden ayudar a tu suelo pélvico de diferentes maneras. Pero si tienes molestias o buscas una activación específica, puede merecer la pena un entrenamiento del suelo pélvico complementario con estimulación muscular controlada, como el que ofrece, por ejemplo, MyPelvi.
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¿El yoga es un ejercicio para los músculos del suelo pélvico?
No. El yoga no es un ejercicio de Kegel, pero puede incluir elementos que activen o relajen indirectamente el suelo pélvico. Los ejercicios de Kegel son ejercicios específicos y aislados de contracción y relajación de los músculos del suelo pélvico. Los desarrolló el ginecólogo Arnold Kegel en la década de 1940 y, desde entonces, se consideran un método clásico para fortalecer los músculos del suelo pélvico.
El yoga, en cambio, es un sistema de ejercicios holístico que combina posturas (asanas), técnicas de respiración (pranayama) y atención plena. El suelo pélvico se integra en algunas secuencias de movimiento y respiración, se fomenta la conciencia corporal y se adopta una postura consciente. Sin embargo, el suelo pélvico no se entrena de forma aislada ni se somete a la misma intensidad que en los ejercicios de Kegel clásicos.
El yoga no sustituye a los ejercicios de Kegel, como mucho puede complementarlos. Pero si quieres activar tu suelo pélvico de forma específica o tratar molestias funcionales, puedes hacerlo con un entrenamiento del suelo pélvico especializado, como el que ofrece, por ejemplo, MyPelvi.
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Conclusión: ¿Yoga para el suelo pélvico?
El yoga puede ser un aliado muy valioso en tu camino hacia una mayor conciencia corporal y un suelo pélvico más relajado. Pero si quieres activar tu suelo pélvico, hay que entrenarlo de forma específica, como cualquier otro músculo. Con el entrenamiento del suelo pélvico MyPelvi tienes la oportunidad de activar tus músculos con la ayuda de impulsos electromagnéticos. ¿Y el yoga? Sigue siendo un complemento maravilloso. ¡Namasté y que tengas un buen entrenamiento!
*Nota: La silla MyPelvi no sustituye a ninguna terapia médica y no es un producto sanitario. Dependiendo de tu situación personal, puede utilizarse como apoyo al entrenamiento del suelo pélvico.
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