Se acabó la tensión: lo que de verdad ayuda contra el estreñimiento
Aproximadamente una de cada cinco personas en Alemania sufre estreñimiento de forma habitual. Pero eso no significa que tengas que resignarte a ello.
Katharina Heilen · 7 de enero de 2026

¿Te suena esto? Estás en el baño, pero no pasa… nada. O solo con mucho esfuerzo y empujando con fuerza. El estreñimiento no solo es incómodo físicamente, sino que a menudo también te afecta el estado de ánimo. Estás irritado, hinchado, te sientes mal y te preguntas: ¿qué es lo que pasa aquí? No te preocupes, no estás solo: aproximadamente una de cada cinco personas en Alemania sufre estreñimiento de forma habitual. Pero eso no significa que tengas que resignarte. Porque hay formas efectivas de ayudar a tu intestino a ponerse en marcha. Quizá te sorprenda saber quién juega un papel clave en esto: tu suelo pélvico.
Qué pasa en el cuerpo cuando tienes estreñimiento
El estreñimiento (también llamado «obstipación») es mucho más que simplemente «ir al baño con poca frecuencia». Se refiere a un problema en el vaciado intestinal, en el que las heces se expulsan con muy poca frecuencia, son demasiado duras o solo se pueden expulsar haciendo mucha fuerza. Lo que ocurre exactamente en el cuerpo se puede explicar bien en tres aspectos:
1. El movimiento intestinal se ralentiza
Normalmente, el intestino desplaza su contenido mediante contracciones musculares rítmicas, lo que se conoce como peristaltismo. Cuando hay estreñimiento, este movimiento se ralentiza o se vuelve descoordinado. Esto tiene como consecuencia:
- El bolo alimenticio permanece más tiempo en el intestino grueso. - Se elimina demasiada agua de las heces. - Las heces se vuelven duras, secas y voluminosas, por lo que son difíciles de expulsar.
2. La defecación se complica mecánicamente
Una evacuación intestinal normal es un proceso muy bien coordinado entre los músculos abdominales, el diafragma, el recto, los esfínteres y, por supuesto, el suelo pélvico. El suelo pélvico juega un papel fundamental en esto, ya que:
- Tiene que relajarse de forma controlada en el momento adecuado para que el recto se pueda abrir. - Al mismo tiempo, ciertos grupos musculares ayudan activamente a la evacuación, por ejemplo, mediante el llamado «descenso del suelo pélvico» al hacer fuerza.
Si tienes una disfunción del suelo pélvico, pueden surgir los siguientes problemas:
- Tensión descoordinada: el suelo pélvico permanece tenso y «bloquea» la salida. - Falta de sensibilidad: se altera la percepción de la necesidad de ir al baño. - Debilidad: falta la fuerza necesaria para expulsar las heces de forma segura.
3. Ir al baño se convierte en una carga
Muchas personas afectadas intentan forzar el proceso empujando con más fuerza. Esto puede ser problemático a largo plazo, porque:
- Empujar en exceso aumenta mucho la presión en la cavidad abdominal. - Esto puede provocar una sobrecarga del suelo pélvico, con posibles consecuencias como hemorroides, fisuras anales o un prolapso del suelo pélvico. - Se crea un círculo vicioso: el esfuerzo provoca más tensión, y más tensión dificulta aún más la evacuación.
El estreñimiento no es solo un «problema intestinal», sino que a menudo es el resultado de un trastorno funcional complejo en el que interactúan diferentes partes del cuerpo. El suelo pélvico es un factor clave en todo esto y, al mismo tiempo, una posible clave para la solución.
¿Listo para empezar?Reserva ahora una sesión de prueba de MyPelvi sin compromiso
Por qué tienes estreñimiento: causas que casi nadie conoce
Cuando el intestino da problemas, lo primero que se nos suele ocurrir son los clásicos: beber poco, una dieta con poca fibra, falta de ejercicio. Y sí, estos factores influyen mucho. Pero no son, ni mucho menos, las únicas causas de una digestión lenta. Mucha gente pasa por alto que el estrés, las hormonas, los medicamentos y, sobre todo, el suelo pélvico también pueden tener un papel importante. Los desencadenantes menos conocidos, pero frecuentes:
1. El estrés crónico y el sistema nervioso
El intestino está estrechamente relacionado con el sistema nervioso autónomo, sobre todo con el llamado sistema nervioso entérico, también conocido como «cerebro abdominal». Cuando hay estrés prolongado, el cuerpo se pone en modo «tensión» en lugar de «digestión». Esto puede ralentizar el movimiento intestinal e incluso detenerlo por completo. Al mismo tiempo, suele aumentar la tensión muscular en toda la zona pélvica, incluido el suelo pélvico.
2. Una disfunción del suelo pélvico
Una evacuación intestinal sana es un proceso complejo y coordinado entre diferentes grupos musculares. Si el suelo pélvico tiene algún problema en este proceso (a menudo sin que te des cuenta), puede provocar estreñimiento crónico sin que te des cuenta. Posibles causas relacionadas con el suelo pélvico:
- Hipertonía (tensión constante): el suelo pélvico no se relaja lo suficiente al ir al baño y el recto queda como «cerrado». - Disinergia: la coordinación entre el suelo pélvico y los músculos abdominales se ve alterada, por ejemplo, por una técnica de respiración incorrecta o un patrón de empuje descoordinado. - Alteración de la sensibilidad: la sensación de plenitud y la necesidad de evacuar están reducidas, por ejemplo, tras partos, operaciones o por enfermedades neurológicas.
3. Cambios hormonales
Sobre todo en las mujeres, puede aparecer estreñimiento en ciertas etapas de la vida:
- En la segunda mitad del ciclo (después de la ovulación), la progesterona tiene un efecto relajante, también en el intestino. - Durante el embarazo, los cambios hormonales y la creciente presión sobre el suelo pélvico suelen provocar una digestión más lenta. - En la menopausia, cambian la tensión muscular, la estructura de los tejidos y los niveles hormonales. Esto también puede afectar a la actividad intestinal.
4. Medicamentos con efectos «ocultos»
Muchos medicamentos tienen un efecto secundario que provoca estreñimiento, a menudo sin que se informe de ello a los pacientes. Entre ellos se encuentran:
- Analgésicos (sobre todo opiáceos) - Suplementos de hierro - Antidepresivos - Antihipertensivos - Diuréticos
5. Hábitos como aguantar las ganas de ir al baño
Ya sea por falta de tiempo, por vergüenza o por malas experiencias con los baños públicos: si reprimes regularmente la necesidad natural de ir al baño, alteras tu ritmo. El recto se acostumbra a la retención y la necesidad de ir al baño disminuye. Las heces se vuelven más duras y es más difícil evacuarlas: se crea un círculo vicioso.
El estreñimiento rara vez es un problema puramente «mecánico». A menudo es una señal de que algo en tu cuerpo o en tu estilo de vida se ha desequilibrado. Precisamente el papel del suelo pélvico suele subestimarse en este contexto. Analizar estas relaciones con detenimiento puede ayudarte a identificar la causa real y a contrarrestarla de forma específica.
Lo que de verdad ayuda contra el estreñimiento
Cuando se tiene estreñimiento, lo primero en lo que piensa la mayoría es en remedios caseros, la alimentación y hacer más ejercicio, y eso está muy bien. Pero lo que muchos no saben es que el suelo pélvico juega un papel fundamental a la hora de que el intestino funcione bien. Si entiendes esta relación, podrás tratar el estreñimiento de forma más específica y duradera.
Lo que ayuda en general (lo «básico»)
Antes de hablar del suelo pélvico, aquí tienes las medidas que han demostrado tener un efecto positivo en la actividad intestinal:
- Beber suficiente líquido (al menos 1,5–2 litros al día): Favorece el tránsito de las heces por el intestino grueso. - Una dieta rica en fibra (p. ej., semillas de lino, avena, verduras, fruta): estimula la motilidad intestinal. - Ejercicio regular: favorece la peristalsis intestinal natural. - Reducción del estrés y rutinas: los rituales, como «ir al baño a la misma hora cada día», entrenan el sistema nervioso autónomo.
Estas estrategias pueden ayudar, pero en casos de estreñimiento crónico o funcional, a menudo no son suficientes. Ahí es donde entra en juego el suelo pélvico.
Por qué el suelo pélvico suele ser el «factor que falta» en el estreñimiento
El suelo pélvico es un grupo de músculos profundos que se extiende, como una hamaca, entre el pubis, las protuberancias isquiáticas y el coxis. Sus funciones al ir al baño son muy complejas:
- Mantiene cerrado el recto en el día a día y se encarga de que no tengamos fugas. - Al ir al baño, tiene que relajarse de forma específica y completa para que el contenido intestinal pueda pasar. - Al mismo tiempo, estabiliza la presión en la cavidad abdominal y, con ello, también la eficacia de la contracción abdominal.
Lo que suele salir mal en este proceso:
- Tensión constante (hipertonía): ya no puedes relajar el suelo pélvico de forma consciente y el ano queda como bloqueado. - Técnica de empuje incorrecta: mucha gente empuja de forma descoordinada, es decir, con demasiada fuerza, pero sin relajar los esfínteres. - Alteración de la sensibilidad: la percepción de la necesidad de ir al baño o de vaciar el intestino se ve reducida. Se reacciona demasiado tarde o no se reacciona en absoluto.
En medicina, estas disfunciones se resumen bajo el término «anismo» o «defecación disinérgica» y son mucho más frecuentes en el estreñimiento crónico de lo que se suele pensar.
Por qué el entrenamiento del suelo pélvico puede suponer un auténtico punto de inflexión
El entrenamiento específico del suelo pélvico ayuda a detectar y regular estos trastornos. No se trata solo de fortalecer, sino sobre todo de trabajar la coordinación, la percepción y la relajación. Un buen entrenamiento te aporta:
✓ Conciencia corporal: ¿cómo se siente mi suelo pélvico en reposo y cuando lo contraigo? ✓ Relajación específica: ¿cómo puedo soltar los músculos cuando sea necesario? ✓ Técnica de respiración y contracción abdominal: ¿Cómo utilizo correctamente la fuerza del diafragma y la pared abdominal sin causarme daño?
Un estudio de 2021 analizó el efecto que tenían los ejercicios del suelo pélvico con biofeedback en personas con defecación disinérgica. El resultado: en aproximadamente el 68 % de los pacientes, los síntomas desaparecieron o mejoraron notablemente, y en más del 55 % se observó una normalización de la coordinación entre el suelo pélvico y el intestino [1].
En programas de entrenamiento como el de MyPelvi para el entrenamiento del suelo pélvico se entrena precisamente eso. En lugar de biofeedback, MyPelvi usa una tecnología que no requiere contacto con la piel. Así, gracias a las ondas electromagnéticas, se pueden activar incluso las capas musculares más profundas del suelo pélvico:
¿Listo para empezar?Reserva ahora una sesión de prueba de MyPelvi sin compromiso
Si cuando tienes estreñimiento solo piensas en la alimentación y los laxantes, te estás olvidando de un factor clave: el suelo pélvico. Y es que, sin su buen funcionamiento, el intestino no puede hacer su trabajo como es debido. Por eso, el entrenamiento del suelo pélvico no es un «consejo de nicho», sino un elemento clave, sobre todo en casos de estreñimiento funcional o crónico.
Si no hay cambios: cuándo debes acudir al médico
El estreñimiento suele ser inofensivo, pero también puede ser un indicio de problemas más graves. No debes ignorar estos síntomas:
- No has tenido evacuaciones normales desde hace más de 3 semanas - Dolores abdominales intensos o calambres - Sangre en las heces o al limpiarte - Alternancia entre estreñimiento y diarrea - Pérdida de peso repentina sin causa aparente - Síntomas de nueva aparición en personas mayores de 50 años - Sensación constante de no haber vaciado completamente el intestino - Antecedentes familiares de enfermedades intestinales (p. ej., cáncer de colon, enfermedades inflamatorias intestinales)
Importante: también debes acudir al médico si tienes estreñimiento persistente sin causa aparente. Sobre todo si no notas ninguna mejoría a pesar de haber cambiado tu estilo de vida.
Remedios para ablandar las heces: estos trucos te ayudan al instante
Una deposición blanda y bien formada es fundamental para una evacuación intestinal relajada. Estas sencillas medidas pueden ayudarte a corto plazo:
- Beber agua tibia por la mañana en ayunas estimula suavemente el funcionamiento intestinal. - 1-2 cucharaditas de semillas de lino molidas o cáscaras de psyllium: tómalas con mucha agua, ya que se hinchan y regulan el tránsito intestinal. - Las ciruelas o la fruta seca contienen sustancias naturales que se hinchan y alcoholes de azúcar, que pueden tener un efecto laxante. - Hacer ejercicio después de comer favorece la actividad intestinal. Basta con un paseo corto para que te ayude. - Relajación y ejercicios de respiración: favorecen la relajación consciente del suelo pélvico, algo importante para la evacuación.
Importante: asegúrate siempre de beber suficiente líquido; de lo contrario, la fibra dietética puede resultar contraproducente.
Lo que a tu intestino le encanta beber y comer
No todo lo que sabe bien es bueno para el intestino, y viceversa. Si sufres estreñimiento, puedes combatirlo de forma específica con las bebidas y los alimentos adecuados:
- Agua, agua y más agua: mejor si es sin gas y repartida a lo largo del día (1,5–2 litros). - El agua tibia por la mañana activa suavemente el intestino. - El zumo de ciruela (natural) contiene alcoholes de azúcar naturales que pueden retener agua en el intestino. - El suero de leche, el kéfir o el zumo de chucrut contienen bacterias lácticas que pueden favorecer el equilibrio intestinal. - El café (con moderación) estimula la actividad intestinal en algunas personas.
- Los clásicos ricos en fibra, como el pan integral, los copos de avena, las semillas de lino, las cáscaras de psyllium o verduras como las zanahorias, el brócoli y el hinojo, pueden poner el intestino en marcha.
Consejo: Incorpora poco a poco los nuevos alimentos a tu dieta, así el intestino podrá adaptarse sin dar problemas.
Conclusión: el estreñimiento es un rollo, pero no es algo inevitable
Claro, el estreñimiento puede ser una carga tanto física como mental. Pero la buena noticia es que no estás indefenso ante esto. Con un poco de conocimiento sobre tu cuerpo, algunos cambios específicos en tu día a día y el manejo adecuado de tu suelo pélvico, como por ejemplo el entrenamiento del suelo pélvico MyPelvi, puedes lograr grandes avances por ti mismo.
Porque una digestión que funciona bien no es cosa de la suerte. Es el resultado de la alimentación, el ejercicio, la relajación y un suelo pélvico que sabe cuándo debe contraerse y cuándo debe relajarse. Si aprendes a utilizar tu suelo pélvico de forma específica y a adaptar tus rutinas para que sean beneficiosas para el intestino, no solo podrás aliviar los síntomas, sino también hacer un bien a tu cuerpo a largo plazo.
Referencias
¿Listo para tu sesión de prueba?
Aprende la técnica correcta con acompañamiento — gratis en tu estudio MyPelvi.