Tu pelvis en movimiento: la importancia de la inclinación de la pelvis
Descubre cómo detectar a tiempo una inclinación de la pelvis y cómo puedes estabilizar tu postura de forma específica con una sesión de prueba gratuita de MyPelvi.
Katharina Heilen · 13 de octubre de 2025

¿Has oído hablar alguna vez de la inclinación pélvica? Si tu pelvis no está bien alineada, se habla de inclinación pélvica. Esto puede provocar tensiones, dolor de espalda o problemas en el suelo pélvico. Descubre con MyPelvi qué papel desempeña la pelvis en la postura, la movilidad y el bienestar de tu espalda.
¿Qué es la inclinación de la pelvis?
La pelvis se mueve constantemente: al caminar, correr, sentarte o estar de pie. Pero no todos los movimientos son beneficiosos. Una inclinación pélvica inadecuada puede provocar molestias, sobre todo si hay desequilibrios musculares o malas posturas. ¿Sabías que la inclinación de la pelvis incluso tiende a influir en la alineación de la cabeza y otras partes del cuerpo? [1] A continuación te explicamos en qué situaciones se habla de inclinación de la pelvis:
1. Inclinación natural de la pelvis por el movimiento
La pelvis se inclina ligeramente hacia delante o hacia atrás con cada movimiento. Esta dinámica natural ayuda a equilibrar las cargas y a estabilizar la postura, y no tiene ningún efecto negativo en tu suelo pélvico.
2. Malas posturas y desequilibrios musculares
Si ciertos músculos están demasiado débiles o acortados, la pelvis puede acabar en una posición desfavorable:
La inclinación pélvica ventral (pelvis inclinada hacia delante) suele deberse a unos flexores de la cadera acortados y a una musculatura abdominal débil. Esto acentúa la lordosis lumbar y puede provocar tensiones musculares que algunas personas asocian con el dolor de espalda.
La inclinación pélvica dorsal (pelvis inclinada hacia atrás) suele aparecer cuando los músculos abdominales y glúteos son dominantes, mientras que la zona lumbar y los flexores de la cadera están debilitados. Esto puede provocar una espalda encorvada y tensiones.
3. Falta de ejercicio y estar sentado durante mucho tiempo
Mucha gente pasa la mayor parte del día sentada. Al hacerlo, la pelvis suele inclinarse hacia atrás de forma inconsciente, lo que hace que la columna adquiera una curvatura antinatural. Esto puede provocar tensiones, dolor de espalda y un debilitamiento de los músculos del tronco.
4. Malas posturas y asimetrías
Las cargas desiguales, las diferencias de longitud entre las piernas o las escoliosis (es decir, una curvatura de la columna vertebral) pueden hacer que tu pelvis esté permanentemente torcida o inclinada. Esto puede provocar dolor en la zona lumbar, en la cadera o en las rodillas.
¿Por qué es importante la inclinación de la pelvis?
La posición de la pelvis influye en toda la postura corporal, sobre todo en la columna vertebral, las caderas y los músculos del suelo pélvico. Una posición inclinada hacia delante acentúa la lordosis lumbar y activa los músculos de la zona lumbar, mientras que el abdomen se estira. Una posición inclinada hacia atrás alivia la zona lumbar a corto plazo, pero a largo plazo puede provocar tensiones.
Una inclinación pélvica inconsciente o inadecuada suele deberse a desequilibrios musculares, una musculatura del tronco débil o la falta de actividad física. Pero para estabilizar y movilizar tu pelvis de forma específica, es fundamental que el suelo pélvico funcione correctamente.
El entrenamiento MyPelvi ofrece aquí una solución innovadora. Con ayuda de la tecnología más avanzada de ondas magnéticas, se activan los músculos del suelo pélvico hasta las capas más profundas. En solo 22 minutos por sesión, los músculos se contraen hasta 25 000 veces. Muchos perciben este impulso como intenso y puede reforzar la percepción del centro del cuerpo.
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La frecuencia de la inclinación de la pelvis
Un estudio muestra lo frecuente que es la inclinación pélvica en personas sanas. Los resultados son interesantes:
Solo el 9 % de los hombres y el 18 % de las mujeres tienen una posición pélvica neutra.
El 85 % de los hombres y el 75 % de las mujeres tienen una inclinación pélvica anterior (inclinación pélvica ventral).
El 6 % de los hombres y el 7 % de las mujeres tienen una inclinación pélvica posterior (inclinación pélvica dorsal) [3].
Los resultados muestran que solo unas pocas personas tienen la pelvis perfectamente alineada y que casi todo el mundo presenta alguna inclinación de la pelvis. Lo más habitual es que sea una inclinación ventral de la pelvis.
¿Cómo sé si tengo una inclinación de la pelvis?
Puedes comprobar por ti mismo si tienes inclinación de la pelvis fijándote en ciertas posturas y síntomas, o pedir que te lo analice un profesional. Aquí tienes algunas opciones:
1. Autoevaluación: revisa tu postura frente al espejo
Ponte de pie descalzo frente a un espejo y fíjate en lo siguiente: Columna lumbar: una curvatura lumbar marcada indica una inclinación pélvica hacia delante. Altura de la pelvis: si un lado de la pelvis parece más alto o más bajo, podría haber una inclinación lateral de la pelvis. Región de la cadera y el abdomen: si tu parte baja del abdomen parece ligeramente empujada hacia delante y tus nalgas sobresalen más, esto también puede indicar una inclinación anterior de la pelvis.
2. Autoevaluación: palpar los huesos de la pelvis
Busca las espinas ilíacas anteriores superiores (ASIS): son los dos puntos óseos situados en la parte delantera de tu pelvis. Busca las espinas ilíacas posteriores superiores (PSIS): están más arriba, en la parte baja de la espalda. Compara la altura: ¿Los puntos delanteros están claramente más bajos que los traseros? → Inclinación pélvica anterior ¿Están más altos? → Inclinación pélvica posterior
3. Test de movilidad: sentir activamente la báscula pélvica
Intenta, de pie o sentado, inclinar conscientemente la pelvis hacia delante (espalda hueca) y hacia atrás (espalda redondeada). Si notas que un movimiento te resulta especialmente limitado o extraño, podría indicar que la posición de la pelvis no es la adecuada.
4. Síntomas frecuentes de la báscula pélvica
Inclinación pélvica hacia delante: Espalda encorvada y mayor presión en la zona lumbar Músculos lumbares tensos Flexores de la cadera y músculos anteriores del muslo acortados Vientre protuberante a pesar de tener un peso normal Los glúteos parecen planos o poco activos Inclinación pélvica hacia atrás: Espalda encorvada o zona lumbar plana Movilidad limitada de la cadera Dolores o tensión en la zona lumbar y los glúteos Músculos abdominales y glúteos débiles
5. Análisis profesional
Si quieres mejorar la posición de tu pelvis, un entrenamiento específico puede ayudarte. Un entrenamiento del suelo pélvico con el dispositivo MyPelvi puede ayudarte a activar de forma específica la musculatura de la zona pélvica y a mejorar tu postura. En una charla sin compromiso con nuestros expertos en suelo pélvico, podrás hablar con ellos sobre cómo percibes tu postura corporal:
¿La inclinación de la pelvis es lo mismo que la asimetría pélvica?
No, la inclinación pélvica no es lo mismo que la asimetría pélvica, pero ambas pueden estar relacionadas:
La inclinación pélvica se refiere a un movimiento de la pelvis hacia delante (ventral) o hacia atrás (dorsal). Este movimiento es dinámico y se puede controlar de forma consciente, por ejemplo, mediante ejercicios de movilización o cambios de postura. Sin embargo, una inclinación permanente (por ejemplo, una pelvis muy inclinada hacia delante con la espalda hueca) puede provocar desequilibrios musculares.
La asimetría pélvica significa que la pelvis no está alineada correctamente en su posición básica. En este caso, un lado puede estar más alto o más adelantado que el otro. Las causas pueden ser desequilibrios musculares, diferencias en la longitud de las piernas o malas posturas. Una asimetría pélvica también puede favorecer una inclinación de la pelvis o verse agravada por una inclinación ya existente.
En resumen: una inclinación de la pelvis es un movimiento o una tendencia postural de la pelvis, mientras que una asimetría pélvica describe una desviación permanente, a menudo estructural, de la pelvis.
¿Por qué es tan importante la inclinación de la pelvis para que el suelo pélvico funcione bien?
Las personas con trabajos sedentarios suelen desarrollar con frecuencia una malposición de la pelvis, ya sea una lordosis lumbar acentuada o una pelvis inclinada hacia atrás, lo que provoca una espalda encorvada. Ambas posturas incorrectas pueden causar dolor de espalda, problemas de cadera y movilidad limitada. Además, la posición de la pelvis influye directamente en el funcionamiento del suelo pélvico. Una inclinación inadecuada puede provocar una tensión excesiva o insuficiente en los músculos del suelo pélvico, lo que puede afectar a la vejiga, al intestino y al bienestar general.
Pero, ¿qué hacer si notas una inclinación de la pelvis? Un estudio ha revelado que ni siquiera una operación supone una diferencia y que, posiblemente, habría que recurrir a implantes para corregir la inclinación de la pelvis [2].
A menudo, la cirugía no es necesaria. Muchas veces es mucho más sencillo corregir la inclinación pélvica de forma natural. Hacer ejercicios regulares de entrenamiento del suelo pélvico puede ayudar a fortalecer los músculos de la espalda y los músculos profundos del tronco, a movilizar las articulaciones de la cadera y a activar el suelo pélvico. Si te preocupas específicamente por mantener una posición pélvica saludable, a largo plazo podrás disfrutar de más estabilidad, flexibilidad y bienestar.
El entrenador de suelo pélvico MyPelvi puede ofrecerte un apoyo complementario. Mediante impulsos específicos, estimula la musculatura del suelo pélvico y muchos lo encuentran útil para trabajar tu propia postura. Sin ningún esfuerzo y en cualquier situación de la vida.
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Así se hace la inclinación de la pelvis estando sentado
Una de las formas más sencillas de movilizar la pelvis es la inclinación pélvica en posición sentada. Puedes hacer este ejercicio en casa y complementarlo con el entrenamiento del suelo pélvico de MyPelvi. Instrucciones paso a paso: inclinación pélvica en posición sentada
Adoptar la posición inicial
Siéntate erguido en una silla estable, con los pies apoyados completamente en el suelo. Las rodillas deben estar flexionadas formando un ángulo de unos 90 grados. Mantén el torso relajado, pero erguido.
Inclinar la pelvis hacia delante (arquear la zona lumbar)
Inclina la pelvis lentamente hacia delante, inclinando ligeramente el pubis hacia abajo. La zona lumbar se arquea y la columna vertebral se estira. Haz el movimiento de forma consciente y controlada, sin que se te arquee la espalda hacia abajo.
Inclinar la pelvis hacia atrás (formar una espalda redondeada)
Mueve la pelvis en la dirección opuesta, tirando ligeramente del pubis hacia arriba. La parte baja de la espalda se arquea y notarás un suave estiramiento en la columna lumbar. Al hacerlo, el abdomen se activa ligeramente.
Repite el movimiento con fluidez
Alterna lenta y conscientemente entre estas dos posiciones. Procura que el movimiento sea uniforme, sin arquear demasiado la espalda ni encorvarla en exceso.
Usar la respiración de forma consciente
Inspira profundamente mientras inclinas la pelvis hacia adelante, y espira al moverla hacia atrás. Una respiración consciente acompaña el movimiento y ayuda a liberar tensiones.
Ajustar repeticiones
Haz la inclinación de la pelvis entre 10 y 15 veces o hasta que notes una agradable sensación de relajación en la zona lumbar. Puedes hacer este ejercicio varias veces al día, sobre todo si pasas mucho tiempo sentado.
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Conclusión: un pequeño movimiento, un gran efecto
La inclinación pélvica describe, por un lado, la posición o la mala postura de tu pelvis y, por otro, un método sencillo pero eficaz para movilizarla. Con solo unos minutos de ejercicio consciente al día ya notarás una diferencia notable.
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